Odio de razas
Odio de razas - ¡Por favor, Nophaie! ¡Ponte el uniforme para que yo pueda verte vestido con él! -¡e rogó -. Es solamente un capricho sentimental de mujer…, de una mujer que te quiere.
- Benow di cleash: me repugna ahora la vista de ese uniforme.
- ¡Oh! ¿Por qué?
- No lo sé. No me ha repugnado hasta que regresé aquÃ… al desierto…, a mi pueblo.
- ¡Oh! Bien, nunca volverás a ponértelo después de esta vez. Hazlo por mÃ, solamente una vez… Quiero hacerte una fotografÃa. Recuerda que tengo fotografÃas tuyas con tu ropa de jugador de rugby y de jugador de base-ball, con ropas indias, y que quiero tener otra en que aparezcas vestido de soldado…, de soldado americano. ¿Por qué no?
Y para hacer más fuertes las súplicas le presentó los brazos y los labios, lo que rindió a Nophaie.
- ¡No hay duda de que eres tina mujer blanca! -dijo Nophaie riendo.
- ¿Blanca? Evidentemente: tu mujer blanca.