Odio de razas
Odio de razas Nophaie se dejó caer del caballo y, quitándose la manta que llevaba sobre los hombros, inclinó el cuerpo para entrar en el hogan. Withers ordenó a los dos indios que les habían acompañado que encendieran una hoguera bajo los cedros.
- Apéese y haga un poco de ejercicio -dijo a Marian -. Dentro de unos momentos podrá calentarse al fuego de la hoguera.
- ¿No me permitirán… entrar orara ver a Gekin Yashi? -preguntó vacilantemente Marian.
- Sí…, pero espere-respondió Withers; y tomando una alforja que llevaba atada a la silla, entró en el hogan. Marian apenas había tenido tiempo de desmontar cuan-do el comerciante salió de nuevo con una expresión en el rostro que hizo que los labios de Marian se contrajesen con rigidez.
- ¡Demasiado tarde! - murmuró un poco roncamente Withers-. Gekin Yashi murió durante la noche. La madre de Beeteia debió de ir ayer a no sabemos dónde… Y…
- Dijeron… que había un nene-tartamudeó Marian al ver que el comerciante se detenía.
- Acérquese al fuego - replicó el hombre práctico que era Withers -. Está usted lívida… Sí, hay un nene… y es medio blanca, como cualquiera podría apreciar fácilmente… Está agonizando… Lo único que puedo hacer es quedarme… y enterrarlos.