Odio de razas
Odio de razas - Un caballo. Debe de ser el de Nophaie -contestó el negociante.
Marian escuchó atentamente. Oyó una llamada a su corazón. Al fin, la puerta se abrió con impetuosidad. ¡Nophaie! Sus ojos eran los de, un indio, pero su rostro semejaba el de un hombre blanco. Se tambaleó ligeramente al cerrar la puerta tras sí, y se apoyó en ella. Toda su cuerpo estaba vibrante, tenso, como el de un atleta preparado para el salto. Su escrutadora mirada abandonó el rostro de Marian para dirigirse al del comerciante.
- ¡John…! ¡Facilíteme una habitación para morir! - murmuró Nophaie.
Withers lanzó una exclamación de asombro y se dejó caer sobre la silla de manera inerte. Su esposa exhaló un grito de miedo y compasión.
- ¡Me ha atacado! - añadió débilmente Nophaie.
El terror de Marian expresó que había comprendido instintivamente lo que no se había nombrado.
- ¡Oh Dios mío! ¡Nophaie! - gritó, y corrió hacia él. Nophaie se inclinó sobre ella. El esfuerzo que ejercía su espíritu sobre su cuerpo parecía terrible. Cogió a la joven de los hombros… y la separó de sí.
- Benow di cleash, debería haber muerto… hace varias Horas… Pero tenia que verte… Tenía que morir…, como un hombre blanco.