Odio de razas
Odio de razas - Muchas gracias, señora Withers. Es usted muy amable. Me… me alegro mucho de haber venido -contestó Marian un poco confusa y - otro poco nerviosa.
- Ha tenido usted un viaje muy largo y muy frío. Y está cubierta de polvo rojo. ¡Oh, conozco bien ese viaje! Lo hice a caballo por primera vez hace veinticinco años.
- Sí, es muy duro. Y muy frío… ¡Oh, he estado a punto de congelarme! Pero… ¡es maravilloso! Withers rió regocijadamente al oír sus palabras.
- ¡Cómo! Eso no puede llamarse viaje… Está usted en los umbrales de la verdadera región silvestre. Nosotros se la mostraremos.
- John, lleva el equipaje de la señorita Warner a la segunda habitación. Y envíanos un poco de agua caliente. Cuando se haya lavado y descansado, hablaremos.