Odio de razas
Odio de razas - Bien; no fue porque no lo desease; oréame -afirmó la otra mujer-. He visto algunos amantes indios desesperanzados en el curso de mi vida. Pero Nophaie supera a todos… ¿Qué se propone usted hacer? ¿Llamar a Nophaie para que venga aquí, o ir a buscarlo para reunirse con él fuera de esta casa?
- Preferiría…, preferiría encontrarle… fuera de aquí…, en algún punto del desierto - replicó Marian con meditativa indecisión-. Pero, ¿estará bien? No tiene precedentes… lo que hago. Y quiero hacerlo. Los más fuertes de mis sentimientos no se oponen a ello… Pero soy sensible…, no quiero que la gente sepa… ¡Oh, es la cobardía y la falsedad de las gentes de mi sociedad!
- Ciertamente, estará bien. John la acompañará para ir en busca de Nophaie - dijo la señora Withers afectuosamente -. Y nadie, no siendo John y yo, conocerá su secreto. Diremos a los hombres, y a quienquiera que venga por aquí, que ha venido usted para trabajar entre los indios.
- Muchas gracias. Esa actitud hará que las cosas sean más fáciles para mí hasta que consiga hallarme a mí misina… Ya he sido suficientemente rebelde y decidida cuando me puse en camino. Pero creo que ahora el valor comienza a abandonarme.