Odio de razas
Odio de razas - Supongo que los primeros dÃas serán muy difÃciles para usted. Pero no se desanime. Todo se arreglará. Es usted joven, saludable, fuerte, tiene inteligencia… Adquirirá aquà una maravillosa experiencia, y será más feliz por ello.
En aquel instante, Withers entró pisando con fuerza en la habitación.
- Oiga; yo dirÃa que va usted a servir muy bien para los ensalmos y las conjuraciones- dijo cordialmente, un poco sorprendido y plenamente deleitado- Me pregunto qué hará el desierto de esa piel tan fina y delicada… Bien, señorita; ahora mismo acaba de llegar un indio de Pahute. Dice que ha visto a Nophaie esta mañana, y que ha hablado con él. Supuse que se alegrarÃa usted de saberlo.
- ¡Oh!… ¡Hoy!… ¡Tan cerca…! -exclamó Marian.
- No podemos decir que sea muy cerca… si se refiere usted a donde se halla Nophaie. Está a mucha distancia de aquÃ.
- ¿Qué le ha dicho ese indio?-preguntó ansiosamente Marian.