Odio de razas
Odio de razas - Así lo creemos. Pero he conocido a muchos misioneros que eran absolutamente honrados y buenos… y que también beneficiaron a los indios.
- ¿No trabajan todos ellos en favor de los indios?
El negociante le dirigió una mirada inquisitiva, como si la pregunta que se le formulaba necesitase de mucho tacto para ser contestada.
- Desgraciadamente no es así-replicó llanamente-. Supongo que en todas las actividades de la vida debe de haber hombres que no responden a su misión. Naturalmente, no es eso lo que esperamos de los misioneros. Pero en Morgan y en Friell hallamos las excepciones. Son… bien, lo contrario de lo que debe esperarse. El daño que ocasionan, en muchos casos, se halla contrarrestado por los esfuerzos de los misioneros que laboran sinceramente por el bien de los indios. En realidad, muchos de los misioneros no pueden permanecer durante mucho tiempo en estos lugares, a menos de que se entreguen a la dominación de Morgan.
- ¡Cómo! ¡Me parece muy extraño! -dijo meditativamente Marian -. ¿Tiene ese Morgan autoridad para oponerse a la labor de los misioneros verdaderamente buenos?