Río perdido

Río perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, no me lo quedaré. Se lo daré en secreto a Ina y luego se lo venderé al padre de ella. Eso le gustara mucho, estoy seguro, porque, como Ina, no hay ninguna.

—¡Ajá! Pues ya tengo ganas de ver a esa chica… Bueno, vámonos ahora a los pastos para acabar con este dichoso asunto.

Modoc, el indio, les aguardaba fuera con los dos animales de carga; cuando éstos estaban dispuestos, se los llevó hacia el granero, mientras Ben y Nevada montaron a caballo y se dirigieron a trote vivo hacia los campos de pastos.

Ben había cercado unos cien acres de su terreno, una extensa faja, de cinco acres de ancho, a lo largo del río. Tratábase de una extensión de tierra baja, cubierta de arte misa y hierba que, cerca del agua del río, aún era bastante fértil parca bastar a sus caballos.

Nunca como en aquella época había merecido Río Perdido tan bien su nombre. Cada día bajaba el nivel una o dos pulgadas y la superficie estaba cubierta de espuma verde. El agua, sucia y fangosa, corría lentamente por entre los bordes de tierra reseca.

—Está secándose —dijo Nevada—. Otro mes como éste y el río será, en esta parte, sólo un lecho de fango. Tuviste mucha suerte, Ben, en descubrir aquel manantial.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker