RÃo perdido
RÃo perdido —Ahora vas siendo razonable, amigo. Te digo que eso de enamorarse… ¡Alto! ¡Ay, ay, ay…! SÃ, hombre, sÃ, ya me estoy callando.
—Más te vale… Vamos ahora a recorrer nuestros cuatro ochenta como tú dices.