RÃo perdido
RÃo perdido —Tengo un montón de noticias —dijo—; la cuestión es recordarlo todo. No creo que importe el orden de la narración… Mira. Ben, tu padre, pues… ha hecho fortuna. Dicen que vendió dos mil acres de terreno que solÃa estar inundado siempre. El desagüe del lago Tale, con el avenamiento de los terrenos fangosos ha hecho su fortuna. Pero, no fue el único. Hart Blaine tenÃa la mayor parte de aquel terreno y ha hecho mucho dinero. Me entretuve en los almacenes y tabernas, esperando que se hiciera de noche, y claro está, hice preguntas a todo el mundo. Todos los rancheros que viven lejos del lago Tule están en un aprieto porque no les alcanzan los beneficios de la canalización de desagüe. No tienen agua, el ganado está flaco, no hay pastos buenos. Esta época seca no perjudica a tu padre ni a Blaine ni a ninguno de los rancheros del centro del antiguo lago, pero si el RÃo Perdido se seca también, este verano van a sufrir lo mismo que los demás. Me tropecé con aquel Macadam que tú sabes, y la verdad, no fue muy cortés al preguntar por ti. Le hice buena cara cuando con gran placer le hubiese roto las narices. Una de las camareras del local me dijo que bebÃa los vientos por la hija de Blaine…, no recuerdo su nombre…, aquella que se fue a estudiar a la Universidad. Y…
—¿Era Ina? —le interrumpió BenjamÃn.
—La misma. Buen negocio para Blaine casar su chica con ese Macadam, ¿eh?