RÃo perdido
RÃo perdido —Mire, Hart, a mà me importa un bledo tanto Amos Ide como su hijo —repuso el otro—. Ben Ide tiene la llave de este valle. Su terreno será algún dÃa de inapreciable valor. Can el suyo y el de los tres ranchos del lago Mule Deer dominarÃamos toda hasta los terrenos de usted en Silver Meadow. ¡Treinta millas a lo largo del RÃo Perdido! Lo mejorcito de esta región. ¿Cómo es que ustedes los ganaderos no lo han visto?
—Todos hemos estado trabajando hasta hace poco —repuso Blaine ásperamente—. Pero estoy de acuerdo con usted. Hay una fortuna que hacer en el RÃo Perdido.
—Vaya, y muy grande. Ide tiene un manantial que vale un millón. Los vaqueros de usted dicen que siempre ha estado por debajo del nivel del agua, asà es que nadie lo conocÃa. Y Ben Ide, si lo sabÃa, se guardó de decirlo.
—Creo que debió de saberlo. Siempre ha sido un muchacho espabilado. Tal vez vio antes que nadie el porvenir de este valle, y por eso se opuso tanto a las ideas de su padre. Si es asÃ, jamás lograremos que nos venda su terreno.