RÃo perdido
RÃo perdido —¡Malditos sean! ¡Eso sà que no lo puedo dejar pasar asà como asÃ! —gritó Blaine, enfurecido y asombrado—. Será un asunto para Strobel… Pero, dÃgame, ¿es que mis vaqueros estaban allà viendo como le pegaban entré los tres?
Uno de los vaqueros se irguió como herido por un golpe. Ina reconoció al simpático Bill Sneed, muy amigo de Marvie. El joven alzó la mano enguantada con fiero ademán de negación. Sus ojos azules centellearon. Ina, al verlo, se emocionó más aún.
—Setter, cuente las cosas bien —dijo Sneed con voz ronca y tajante.
—¡Cállese usted o le despediré! —exclamó Setter.
—Despida al diablo —repuso Sneed con calor—. A mà no me despide usted, porque yo me iré de todos modos. Y ahora voy a contar lo que ha pasado.
—De modo que ¿haciendo causa común con Ben Ide? Bueno, ya me las pagará usted más tarde —carraspeó Setter temblando de debilidad y de furia. Su rostro ensangrentado expresaba horrible maldad. Luego se metió enfurecido en la cabaña y cerró la puerta.
—Bill, Setter es mi socio, pero no puede despedir a nadie aquà —dijo Blaine mirando al vaquero.
—Lo mismo da, señor Blaine, porque me marcho. No quiero trabajar donde esté ese hombre.