Río perdido

Río perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XI

A la segunda noche, después de la excursión de Nevada, Ben se quedó levantado, contemplando la luna y entregándose a lo que creía inútiles ensueños. Estando así, percibió débilmente el ruido de caballos sobre el sendero de duro suelo que corría junto al lago.

Como la hora no era propia para hacer visitas, ni era de suponer que hubiese viajeros en aquella región, Ben, un poco receloso, cogió su rifle y traspuso el bosquecillo para acercarse al borde del promontorio. La noche era casi tan clara como el día. La luna llena brillaba alta en el cielo intensamente azul.

Aproximábanse dos jinetes y Ben decidió interceptarles el paso, al ver que dejaban la senda y se dirigían a la pendiente oeste de la cabaña. El joven se deslizó sin hacer ruido, por la ladera, hasta llegar a las rocas diseminadas que un día cayeron del promontorio. Cautelosa mente avanzó a su sombra, preguntándose quiénes serían aquellos jinetes y por qué habrían dejado la senda para acercarse a su cabaña, al parecer, por da parte posterior. A poco, el ruido de los cascos de caballos trocóse en pisadas de personas, ligeras y suaves. Luego vio Ben que alguien salía de las sombras a la luz de la luna. ¡Era un muchacho! ¡Era nada menos que Marvie Blaine!

La agitación de Ben trocóse en asombro y alivio; y con paso rápido salió a su encuentro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker