Río perdido
Río perdido Claro. ¿Quién creía usted? Y escúcheme, ha sido Ina la que me ha alquilado para traerla aquí. ¿Qué le parece? Claro que la hubiese traído por nada, pero vi una buena ocasión de ganarme algo. Me dio lo que a mí me hacía mucha falta: cinco dólares, para un nuevo aparejo de pescar.
—¡Qué bandido eres! ¿Cómo has permitido que venga aquí sola, a esta región selvática?
—¿Que la he permitido venir? Pero, hombre, despierte de una vez —replicó Marvie—. Ha sido ella la que me ha obligado a venir juró que vendría sola si no la acompañaba.
—Pero… ¿para qué, Dios mío? —preguntó Ben, asombrado y aturdido.
—Pues para verle a usted. Antes no quiso venir a pesar de mis súplicas, pero algo 4e ha cambiado de pronto. Puede que sea la llegada de esos dos forasteros al rancho. No me gusta su aspecto y su manera de espiar por todas partes.
¿Dónde está Ina?