RÃo perdido
RÃo perdido Mamá no se encuentra bien, BenjamÃn. Es inútil seguir con disimulos. Está mala y a mà me parte el corazón. Tú eres su preferido, y, desde qué te marchaste, está consumiéndose lentamente. Creo que la dureza de papá, la injusticia que contigo comete, acabará con ella. Sea como sea, está enferma y desea verte. Naturalmente, en obediencia a nuestro padre, no te llamará, pero tú lo que podrÃas hacer es darle una sorpresa. Y, BenjamÃn querido, si pudieses probar a nuestra madre que no llevas una vida ociosa que las cosas que ese Setter y otros han dicho a papá son mentiras, creo que mejorarÃa de salud. De modo que, el mismo dÃa que recibas esta carta, montas a caballo y te vienes acá. Al anochecer estaré a la mira por ver si te veo venir. Será fácil arreglar que pases, algunos instantes al lado de nuestra querida madre, y luego tú y yo iremos a charlar al bosquecillo, pues tenemos que hablar mucho.
Tengo una sarta de cosas que decirte; Ben, acerca dé lo que está pasando aquÃ. Además, voy a hacerte algunas preguntas muy claritas, ¿oyes? Creo que ya te figurarás a lo que me refiero, porque si tengo tiempo de hablar con ese «Nevada» empezaré por hacérselas a él muy particularmente.