RÃo perdido
RÃo perdido —Pero, Nevada, la verdad es que yo, ni he robado a nadie, ni robarÃa jamás a nadie, y mucho menos a mi padre. Créeme, amigo, la verdad es un factor muy importante en la vida, y ella debe ser la carta sobre la que hemos de jugárnoslo todo. Probablemente no se sabrá nunca la causa de todos los robos de ganado, pero de todos modos, tenemos el derecho y la justicia de nuestro lado. Ina me lo hizo ver. Habló mucho conmigo de eso durante el camino. Es más, dijo que no podrÃa creer que Dios dejara ganar al diablo en tan justa causa. Confiémoslo, pues todo, a que la verdad surja victoriosa, ya que Ina y Hettie tan ciega confianza nos tienen.
—Bien está, amigo; aunque las muchachas no nos hubiesen dado el consejo, siempre habrÃa convenido en la verdad. Mirando atrás, ahora veo que la honradez hubiese sido siempre el mejor camino, pero… Ahà tienes a Setter por ejemplo. Está tan fuerte y tan rico que no cree que se le pueda coger, Mas… su dÃa vendrá.
—Entonces…, ¿apruebas? —preguntó Ben, con prisa para dejar el asunto arreglado. No le gustaban las oscuras palabras de Nevada, ni las sombras que veÃa en su rostro…
—SÃ. Es el único modo. Y si logramos matar a Bill Hall, o mejor aún, si lo cogiésemos vivo… La verdad, me gustarÃa ver a ese Bill Hall. Si éste procediese de Nevada, sabrÃa a qué atenerme respecto a Setter.