RÃo perdido
RÃo perdido —Los vamos a llevar primero al rancho de Hart Blaine para carearle a usted con un hombre llamado Less Setter. ¿Le conoce?
—No pienso hacer ninguna declaración por ahora.
—¡Ajá! Claro que no hay prisa. A mà también me gusta callarme.
—Está bien. Dénos de comer.
—Oiga usted, Hall, ¿hace dÃas que no comen?
—No pasan de cinco o seis, pero tenemos mucha hambre.
—¿No será mejor andarse con tiento al principio? Comer demasiado podrÃa matarles. He oÃdo decir que… —Correremos el riesgo. Venga un poco de esas golosinas que ha dicho tenÃan.
—No, no; nosotros no vamos a arriesgar nada —afirmó el vaquero—. Les daremos un poco de comida…, tres veces hoy; mañana algo más, y luego ya comerán lo de todos.
Nevada se dedicó, acto seguido, a avivar la fogata ayudado por Ben. Modoc marchó en busca de los rifles y sillas de montar de los bandidos, después de lo cual fue por sus caballos. Mientras Nevada trabajaba, no perdió de vista a sus prisioneros. Ben observó más de una vez que Bill Hall le miraba con curiosidad.