RÃo perdido
RÃo perdido —¡Ajá! Esto de Ben Ide le molesta, ¿eh? Lo toma usted más a pecho que lo de su padre. Ya empiezo a ver claro en ese asunto.
—Si mi padre ha sido tan tonto…, tan codicioso, para seguir los consejos de usted y se ha deshonrado…, me rece la desgracia y la cárcel también —declaró Ina con calor—. Pero Ben Ide es bueno. Le han despedido de su casa, está lejos de sus amigos…, pero es honrado y leal. Y la verdad prevalecerá. Las viles insinuaciones de usted, sus mentiras, sus pruebas falsas, todo se derrumbará ante un juez honrado… Es usted, Less Setter, quien hará bien en huir de este paÃs. Porque yo estaré al lado de Ben hasta que, quede vindicado.
¿Qué dice usted? —exclamó Setter con estridencia; y con rápido movimiento la cogió del brazo—. ¿Qué es Ben Ide para usted?
—¡Suélteme! A usted nada le importa, pero si quiere saberlo, se lo diré. Ben Ide es mi novio…, le amo…, y nos vamos a casar pronto.
—¡Conque esas tenemos! ¡Ben Ide! —rugió Setter, furioso, al verse derrotado. LÃvido, con los ojos desencajados, la atrajo con movimiento salvaje, exclamando—: ¡Pues que le aprovechen a Ben Ide los despojos que voy a dejarle!