RÃo perdido
RÃo perdido Poco tardaron los dos en cruzar el campo de artemisa, y entraron en el rancho. En la plazuela formada por las cabañas habÃa una docena, o más, de caballos ensillados y varios grupos de vaqueros, todos cuchicheando. HabÃa desaparecido el aspecto de paz y de calma que siempre imperaba en el rancho.
—Los vaqueros han tenido una pelea —murmuró Marvie—. Bill Sneed está de parte de Ben y su actitud causó una escisión entre todos. ¡Buena se está preparando, Ina!
Los dos hermanos dirigiéronse directamente a la oficina, donde hallaron a sus padres solos.
—Ina, el señor Setter ha dicho cosas terribles de tu padre —dijo la señora Blaine, casi llorosa—. Si no firma los documentos y si tú no te casas con él…
—Querida mamá, no te pongas asà —interrumpió Ina a su madre—. Ya he oÃdo las amenazas de Setter y nada me importan. Nosotros estaremos unidos, y si es preciso ir a la cárcel, iremos todos.
—Pero serÃa terrible.
—Claro que sÃ, pero no sucederá —aseveró Ina con calor.
—Hija mÃa, ahora viene el alguacil con Ben Ide —dijo su padre.
—Ya lo sé. Marvie me lo ha dicho.