RÃo perdido
RÃo perdido —Y aquà está Amos Ide. Para él esto es muy duro. Ese maldito Setter lo tiene entre la espada y la pared. Ina se aproximó a su padre y le rodeó el cuello con los brazos, murmurando a su oÃdo:
—Papá, por lo que más quieras…, piensa, reflexiona, sé lo que siempre has sido y dirige tú este asunto, sea lo que fuere. Tú estás aquà en tu casa, el rancho es tuyo. No dejes que Setter lo domine todo como siempre. No le dejes hablar a él solo. Sé leal con Ben Ide, porque yo…, yo le amo.
La joven temÃa que su padre se sobresaltase, que se mostrase furioso ante la revelación. Mas no hizo nada de eso, mostrándose tan sólo profundamente conmovido por lo que acababa de oÃr. Poco a poco fue irguiéndose y miró a su hija con ojos tan dulces como Ina nunca los habÃa visto en él.
—Hija mÃa, siento no haberme dado antes cuenta de todo —dijo con gran sentimiento—. Marvie me hizo una insinuación, pero no la aproveché… ¿De modo que tú quieres a Ben Ide?
—SÃ, papá —contestó la joven con orgullo.
—Bueno…, creo que además sabes que eres una Blaine, ¿verdad?
—¿Es que tú me has dominado alguna vez, papá?
—Ina reÃa.