RĂ­o perdido

RĂ­o perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Pruebas has dicho? No son pruebas, son mentiras…, viles mentiras —exclamó Ben con angustia. Estaba lívido, tenía los ojos arrasados en lágrimas. Retorcíase las esposa das manos. Parecía haber olvidado a todos, excepto a aquel hombre que le acusaba y que era su padre—. ¡Escucha…, por favor…, por amor de Dios…, escúchame! ¡Papá, no te vayas! ¡Óyeme!… Soy inocente de lo que tú crees. ¡Jamás…, jamás he robado nada…! ¡Nunca! ¡Nunca! Culpable si lo soy, y no me importa lo que hagan conmigo, pero no creas que te he robado a ti. ¡Es horrible! ¿Crees que tu hijo es un criminal endurecido?… Soy inocente… Escúchame… Nevada, Modoc y yo…, fuimos en busca de Bill Hall, para cogerle a él y a su banda. Modoc había visto sus huellas. Encontramos ganado en la cañada de Silver, de la que echamos a los bandidos. Los seguimos hasta los campos de lava, ellos se vieron obliga dos a meterse en una caverna a la que pusimos sitio. Acampamos allí vigilando semana tras semana, hasta que Hall y los suyos, muertos de hambre, se vieron obligados a rendirse. Los maniatamos y nos dirigimos con ellos a este rancho. Mi deseo era que Hart Blaine se convenciese de mi honradez… Mas al llegar a Río Perdido, el indio vio al Rojo de California sobre el lago helado… ¡Dios mío, fue un momento terrible para mí! Hace años que vengo bus cando a ese garañón, apasionado por él. Era preciso que fuese mío. Tú no puedes comprenderlo, pero créeme, poseerlo era mi obsesión. Sólo éramos tres y no podíamos acorralarlo. Pensé en Hall y sus hombres…, les ofrecí la libertad si me ayudaban… Dijeron que sí. Cogimos al Rojo de California… Fue como un sueño… Luego Hall vio venir a esos policías, que llevaban uno de mis caballos de carga. Hall y los suyos se alejaron…, sin pedir siquiera sus armas… Eso es todo, papá…, y es la verdad… ¡Dios es mi testigo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker