RÃo perdido
RÃo perdido Amos Ide habÃa escuchado temblando, incrédulo, terriblemente agitado, el emocionante relato de Ben.
—¿Cómo quedan, pues, esos policÃas… Less Setter, hijo mÃo? —preguntó con voz ronca.
—¡Por el amor de mi madre…, por el de Hettie…, di que me crees! —suplicó Ben—. Que me metan en la cárcel. Todo…, todo lo sabré resistir con tal de que tú no creas que yo te he robado.
Acaso el corazón de Amos Ide hubiérase dejado con vencer, mas no fue posible romper en aquel momento de encontradas pasiones la coraza de honda decepción que le habÃa causado su hijo.
—Lo que dices es fantástico como tu vida —contestó, rechazando con amargura las aseveraciones de Ben.