Río perdido
Río perdido Serpenteaba por la vaguada de los valles tortuosos, al pie de las colinas y oteros, lindados por enebros, hacia los grandes valles grises donde miles de caballos salvajes vagaban errantes; seguía serpenteando luego en mil vueltas a través de la llanura, como si buscara una salida hacia la sierras de Nevada, cuajadas de bosques de pinos, a cuyo pie volvíase, convertido en un pobre riachuelo, sin arroyos ni fuentes que aumentasen su menguado caudal, mas siempre querido por los cazadores de caballos y los vaqueros. En las Llanuras Arcillosas, siempre sedientas, perdía su exiguo ímpetu y, desviado por la enorme roca bermeja que impedíale la entrada a la cuenca del lago Pato Silvestre, velase, por último, obligado a describir un ancho círculo de más de cien millas, para encontrar, al otro lado de las montañas Sage, no muy lejos de sus propias fuentes, un mísero fin en las tierras arenosas de lo que un día fue el fondo del lago Tule.
