RÃo perdido
RÃo perdido —Buenos dÃas, hija mÃa —repuso Blaine alargando la mano—. Ina, te presento a uno de mis socios, Less Setter, de Nevada. —Y dirigiéndose a éste, rodeando al mismo tiempo a su hija con el brazo—: La más querida de mis hijas, que acaba de regresar del colegio.
—Es para mà un gran orgullo conocerla, señorita Ina —replicó Setter con gallardÃa, llevándose la mano enguantada al sombrero de anchas alas.
Ina respondió con una inclinación y fijó luego su mirada franca en aquel hombre de barba leonada y ojos ardientes, que parecÃan devorarla. Setter, aunque no tenÃa aspecto de joven, parecÃa fuerte y vigoroso, y era muy distinto de los hombres que Ina habÃa acostumbrado tratar. Hasta en aquel momento, tan pasajero, en que ella no tomaba interés en Setter, éste hizo sobre la muchacha tan gran impresión que perdió su alegrÃa. Cobró al instante desconfianza hacia aquel socio de su padre y sólo haciendo un esfuerzo logró dominarse. Recordó de pronto la charla de Marvie acerca de los caballos y aprovechó la oportunidad para decir algo.
—Papá, quiero un caballo para mà —dijo dirigiéndose a Blaine.