RÃo perdido
RÃo perdido Después de la comida, Marvie fue enviado a un re cado en el que habÃa de emplear una hora, y Dall fue mandada a su habitación; Katie se alejó con su fiancé[2], evidentemente para dar un paseo en coche, y sus padres, sin excusas de ninguna clase, dejaron a Ina sola para que entretuviera al convidado. El descaro con que se efectuó el desfile de todos fue para Ina un gran disgusto y, a no ser por la lástima que le daban sus padres y su hermana mayor, hubiese protestado airadamente. ¡Qué pueril y estúpida era su actitud! Ina advirtió con creciente amargura el abismo que habÃa entre ella y los suyos, y se dijo que sólo podrÃa salvarse mostrándose comprensiva. Luego se dedicó a la tarea de entretener a aquel joven presuntuoso. Macadam la interrumpió en seguida diciendo que saldrÃan a dar un paseo en coche, y cuando vio que ella era de distinto parecer, afirmó que todos los domingos por la tarde llevaba a una señorita de paseo.
—Hace usted muy bien —respondió Ina—. Aún es muy temprano y, por mÃ, queda usted perdonado.