RÃo perdido
RÃo perdido La discusión que era inminente fue detenida porque la señora Blaine rompió a llorar y Marvie gritó desde la puerta insultando a Katie. El señor Blaine se levantó para ir a castigarlo. Katie, pálida y temblorosa, guardaba silencio. Ina trató de calmar a su madre y, a poco, cuando el señor Blaine volvió murmurando: «Ese chico me va a salir como Ben Ide», reanudaron la interrumpida cena, avergonzados todos de haberse disgustado.
Ina permaneció aquella noche sentada junto a la ventana de su habitación. Las ranas primaverales emitÃan su quejumbroso croar y las notas suaves despertaron dulces recuerdos del viejo hogar, de su infancia y su juventud… y BenjamÃn Ide. Desde la ventana veÃa los contornos de los montes lejanos tras los cuales estaba el RÃa Perdido. Y dejando caer la cabeza sobre el alféizar, la muchacha lloró silenciosamente.