Senda de héroes
Senda de héroes —Esto reza para usted, Les —replicó él, de todo corazón—. ¡Qué color más hermoso adquiere su cutis!
—¡Adulador! He tenido que llegar casi hasta morir sobre la silla para conseguir de ti este cumplido. ¡Oh, qué travesÃa! Sterl, tienes que ayudarme en mi diario.
—Con gusto. Veamos. —Fue entonces cuando el vaquero descubrió que habÃan caminado treinta y un dÃas a través de aquellas cadenas de montañas para hacer un recorrido de sólo ciento setenta y ocho millas—. No está demasiado bien —exclamó.
¿Mi diario? ¡Tú no me ayudas!
—Me referÃa a nuestro viaje, no a su diario. Lo lleva muy bien; sólo que hay poca cosa.
La otra noche vi el de Beryl; y deja chiquito al suyo.
—¿S� Pero ella escribe en la carreta. Y Red por las noches le ayuda. Esto es otro de los detalles que han puesto celoso a Ormiston.
—Bien, añada aquà una larga nota marginal. Creo que recuerdo los sucesos más importantes. No dudo de que habrá registrado la pérdida de Duchess.
—¡Oh, Sterl, me destrozó el corazón!