Senda de héroes
Senda de héroes Durante todo el día, las señales de humo se mantuvieron muy alejadas en el horizonte, el sol cayó muy ardiente y los jinetes y ganaderos fueron molestados por unas diminutas moscas que volaban en enjambre, casi invisibles de tan rápidas, alrededor de su cabeza. Al atardecer las zorras voladoras5, cual vampiros, dibujaban fugas veloces y virajes precipitados sobre los campamentos; las zarigüeyas y los puerco-espines eran tan abundantes, que tenían que apartarlos de su paso. Cada pedazo de leña albergaba una horda de hormigas que Bill, el cocinero, se afanaba en echar dentro del fuego con una pala mientras ellas trataban desesperadamente de huir.