Senda de héroes
Senda de héroes No creerÃas que dijo ni más ni menos: «Sterl es un gran descanso para papá. ¡SerÃa una gran suerte si no estuviera enzarzado en el pelo castaño de Leslie!» Beryl querÃa saber cómo la pasarÃa al otro lado, y le contesté que si le daba miedo cruzar a caballo, la llevarÃa en brazos.
Ella contestó que asà parecerÃa un poco cobarde, aunque aseguró que en realidad lo es. Y por fin ha consentido en atravesar a caballo, con tal de que yo vaya a su lado. Me propongo acompañarlas a ella y a la señorita Dann a la vez.
—Perfectamente. Yo mandaré a Friday para que vigile el género.
Al poco rato Sterl disponÃa veinte jinetes, sin incluir a Leslie y a sà mismo, transportando paquetes entre las piernas y sobre la espalda al otro lado del rÃo. Friday se cogió a la cola de King y se dejó arrastrar por el corcel. De regreso, Sterl se topó en la mitad de la corriente con Ormiston, Hathaway y, más lejos, con los Dann.