Senda de héroes
Senda de héroes —¿SÃ? Pues en tal caso, voy a cobrar algunas piezas —replicó Red, y procedió a levantar el pequeño rifle que, junto con un buen acopio de municiones, le habÃa regalado Sterl, y a disparar contra los movedizos blancos. Pero no alcanzó a tocar ninguno. Aunque mortal con arma corta, como sucedÃa a muchos vaqueros, tiraba sólo mediocremente con un rifle. Sin embargo, la punterÃa infalible de Sterl valió por los dos a la vez.
Los canguros hicieron su aparición, levantando la cabeza que antes tenÃan hundida en la hierba, con las largas orejas erectas, para contemplar el paso de la carreta, o saltando delante con su andadura desmañada, aunque ligera. En algunos parajes eran la causa de que los caballos refrenaran la marcha hasta ponerse al paso.
El cielo estaba punteado de aves acuáticas. Jones explicó que habÃa corrientes de agua que atravesaban el llano y un pequeño lago situado en el centro, donde los pájaros se congregaban a millares.
El rápido ojo de Sterl percibió una columna de humo que se elevaba de los matorrales, a su espalda.
—¡Por Júpiter! ¡Mira aquello, Red!
—Cierto; es lo que me preguntaba. ¿Qué significa aquel humo, Rol?