Senda de héroes
Senda de héroes —Muy bien, Krehl. Asà lo haremos —declaró Drake con firmeza—. El caso se presenta más feliz de lo que esperaba.
—Es preciso que nos deis tiempo para que el ganado y los vaqueros lleguen hasta vosotros. Tenemos que apresurarnos. No discutamos. ¿Qué dices tú, Sterl?
—Que nos ha salido de encargo —contestó éste con voz grave.
Larry estalló:
—No perdamos tiempo. ¡Lo haremos, Krehl!
Este muchacho no habÃa disparado sino sobre un canguro. En aquel momento comprendÃa que tendrÃa que disparar contra sus semejantes, los hombres, y que éstos le pagarÃan en la misma moneda. Estaba temblando, pero se sentÃa valeroso.
—¡Esperad! —exclamó Rollie, con voz ronca—. ¿Qué tenemos que hacer?
Red miró al corpulento vaquero con supremo desdén. Luego se dirigió a él con una dulzura mortal.
—Bien, Rollie, puedes agitar el pañuelo y llamar: ¡Huu-ju!
—¡No te mofes de mÃ, mezquino vaquero! —replicó Rollie, enojado.