Senda de héroes
Senda de héroes —Ten las lanzas bajas; asà —gritó éste al mismo tiempo que pasaba el brazo derecho por detrás para sujetarle—. Muy bien, amigo, mira si eres capaz de saltar por encima de King. Red tomó la delantera y Sterl comprendió que su sospecha serÃa un hecho, es decir, que a él y a Friday les esperaba un buen galope. Otro copioso aguacero hizo difÃcil la visión. Red Krehl ponÃa a Duke al trote en los espacios libres, le hacÃa salvar al galope las matas bajas y saltar por encima de los leños abatidos. Los golpes de las ramas bajas y los azotes de los renuevos, si no a cosa peor, contribuÃan, por lo menos, a aumentar el sufrimiento y el malestar. Después, Red impuso a Duke un paso más corto y se enderezó hacia la derecha. Otra vez se encontraron dentro del arbolado. Red no hizo alto hasta que se hallaron al borde de la espesura. En el terreno libre se veÃan perfectamente las tres carretas; la primera a cosa de una milla de distancia y las otras dos más adelantadas, pero distantes aún.
Red se dijo para sà mismo:
—Se encaminan casi directamente hacia nosotros. Friday se dejó caer detrás de Sterl, excesivamente aporreado, sin duda, expresando en voz alta su conclusión: —¡Pensar caballo ser malo!
Luego, enderezándose, examinó detenidamente con la mirada las tres carretas y dijo señalando: