Senda de héroes
Senda de héroes ¡DÃas y dÃas y más dÃas! Y noches de inquietud, frÃas y húmedas en que las estrellas brillaban deslumbrantemente blancas, los avetoros cantaban en los lagos y arroyos bordeados de cañas, y las lechuzas silbaban penosamente en los matorrales de pandáneos. La luna se remontaba en el firmamento confiriendo un tono pálido a la llanura infinita. Reinaba la soledad. Sterl tenÃa que luchar con la sensación de que habÃan alcanzado el fin del mundo. Y la caravana siguió avanzando con una lentitud insoportable por la inhóspita extensión de hierba.