Senda de héroes
Senda de héroes Patrón, y su remuda ¿qué tal? —intervino Red, con ansiedad.
—¿Remuda?
—Excúseme, mi amo. Asà decimos en Texas para expresar un hato de caballos. ¿Cuántos caballos llevará usted?
—Hemos reunido Io mejor de mi lote. Cosa de un centenar. Los demás los he vendido en Downsville.
—Papá tiene los mejores caballos de Queensland —interrumpió Leslie.
—Bien, amigos, estoy contento de haberme librado de este quebradero de cabeza —concluyó Slyter con una carcajada—. Roland, dile a Bill que suba a cenar. Hazelton, y vosotros, muchachos, subid cuando hayáis descargado. Vámonos a ver a mamá, Leslie.
Sterl subió pausadamente por el margen cubierto de hierba, consciente de que experimentaba una ligera v rara sensación de placer, el origen de la cual pensó que serÃa mejor no analizar. Depositó el pesado rollo de lienzo embreado en el punto más a propósito y se sentó bajo el dorado brillo de los zarzos. La aventura en que se habÃa metido parecÃa increÃble.