Senda de héroes
Senda de hĂ©roes DespuĂ©s, acamparon en una comarca de montañas bajas, cruzada por una corriente de agua que les proporcionaba una fácil graderĂa de ascenso, la cual, poco más allá de los manantiales del arroyo, los condujo a una divisoria de aguas. De allĂ en adelante, los riachuelos corrĂan hacia el Oeste. Esta circunstancia encerraba un significado tan grande, tuvo tal poder para despertar esperanzas casi muertas, que Dann ordenĂł hacer alto para descansar, para reponerse y para llevar a cabo reparaciones, de las que habĂa gran necesidad.
—¡Ésta es la comarca desconocida que se extiende tras los montes de Australia! —exclamó Slyter.
Friday hizo un lento ademán que parecĂa simbolizar el infinito. Ciertamente, aquel abismo se asemejaba al vacĂo del cielo. La mañana, ya en sus primeras horas, fue ardorosa, clara, sin un soplo de aire. Bajo sus pies se extendĂa hacia lo lejos una pendiente suave, que parecĂa medir miles de leguas, con grandes manchas de verde y rayas blancas, descendiendo siempre, siempre, hasta confundirse en la nada, como si ostentara a la faz del hombre el desafĂo de su monotonĂa inhospitalaria.
Era la otra mitad del mundo, que soñaba y fantaseaba bajo el ardiente sol. Era un mundo que se extendĂa y bajaba siempre, sin cesar, confundiendo sus ondulaciones con el infinito.
—¡Never never Land! — exclamó Slyter, con la boca abierta de pasmo.