Senda de héroes

Senda de héroes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dann se dio una palmada en la rodilla con la gruesa y ancha mano.

—¡Perfectamente! Merezco la repulsa; estoy demasiado obsesionado; soy demasiado egoísta. No obstante, sé bien lo que os debo a todos. Descansad si podéis. ¡Olvidad! ¡Buscad juegos! ¡Divertíos! ¡Haceos el amor, Dios os bendiga!

Y mientras Dann se alejaba con ruidoso paso, Sterl observó que había gris sobre el oro de sus sienes, que su figura no era tan erecta y magnífica como fue en otro tiempo. Y esto le entristeció. ¡Cuán a menudo acudiría a su mente el recuerdo de los que habían muerto!

El cambio brusco del trabajo excesivo, de la falta de sueño y del miedo, a una época de reposo, de desahogo, a una sensación de seguridad, surtió sus efectos en todos los expedicionarios. Éstos gozaron de una breve tregua de exquisita tranquilidad, antes de volver a emprender la marcha, antes de que se cerrara sobre ellos el vacío con las líneas sin límite de sus horizontes de confines invisibles, el calor de día; la espantosa soledad, de noche; la sensación de que había que combatir, inexorablemente, contra la salvaje Naturaleza.

Sin embargo, nada ocurrió que por el momento justificase tal aprestamiento de almas y cuerpos. Si el calor del sol aumentaba, era de un modo imperceptible, que sólo podía comprobarse tocando un objeto metálico con la mano.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker