Senda de héroes
Senda de héroes Alguno de vosotros, amigos, ¿se ha encontrado alguna vez en una tempestad de polvo o de arena? —preguntó Red Krehl, a la hora del desayuno.
La experiencia general en tal aspecto habÃa sido negativa y la información resultó menguada.
—Ciertos leñadores me dijeron que las tempestades de polvo en esta parte de Australia eran terriblemente molestas —concedió Slyter.
—Bien, yo dirÃa que han de ser como el infierno corriendo sobre ruedas. Esta comarca está sin árboles, llana y seca, en una extensión de mil millas.
—¿Son frecuentes en las praderas del Oeste? —preguntó Dann.
Entonces los vaqueros se enfrascaron en una larga disertación llena de anécdotas sobre los vendavales de polvo y arena que durante la temporada eran el terror de las conducciones de ganado en su propio sudoeste americano.
—Muchachos, nunca me han dicho que tuviéramos nada similar a ello aquà en Australia —dijo Dann cuando hubieron terminado.
—Ea, patrón, le apuesto dos piezas y un chelÃn, a que los tienen peores que los nuestros —masculló Red.
—Muy bien. Estamos advertidos. Preparémonos por todos los medios. Hemos cubierto ya con un techo el estanque en la roca. ¿Qué otra cosa haremos?