Senda de héroes
Senda de héroes —¿Cuánto dura una tormenta? —preguntó Red.
—Los negros viejos decir que mucho tiempo.
—Friday, desearÃa que te equivocaras de vez en cuando —se quejó Red.
—Quizá —dijo el negro.
Sterl conservaba en su tienda un palo de eucaliptos de corteza lisa y por cada dÃa que soplaba el polvo y el calor se hacÃa más intenso, cortaba una muesca. Después, un dÃa se olvidó, al siguiente no se tomó la molestia y al otro pensó que no valÃa la pena de conservar el recuerdo de nada, porque todo el mundo iba a morir de sofocación.
Y, no obstante, seguÃan resistiendo. Precisamente cuando alguno de los expedicionarios iba a renunciar a sus esfuerzos para continuar respirando, el viento cesaba durante una noche.
Cada bocado que tomaban crujÃa en los dientes. Por la noche, los vaqueros rodeaban el rebaño y los caballos y de vez en cuando sacrificaban un buey para sà mismos y para los negros.
Afortunadamente, el agua para beber se conservaba pura y fresca, y ese factor los libró de caer en una completa desesperación.