Senda de héroes
Senda de héroes —Patrón, ese tipo —replicó el negro, señalando a su brutal agresor.
—Dann, es Ash Ormiston! —exclamó Slyter.
—Ya lo veo. Parece como si le hubiese pateado un caballo... Oiga, usted, ¿qué significa eso? —preguntó el gigante, con voz de trueno, volviéndose hacia Sterl.
Red intervino, tranquilo y prudente:
—Vigila a ese hombre, amigo. Puede ser que lleve un arma.
—¡Krehl! —exclamó Slyter—. ¿Tumbaste tú a Ormiston?
—No, fue Sterl. Pero me habrÃa gustado ser yo. —Stanley, éstos son mis dos cowboys americanos, Krehl y Hazelton.
—Borrachos y peleando, ¿eh? —inquirió Dann.
Sterl se encaró con él, con un humor nada conciliatorio. —No, no estoy borracho —gritó con voz excitada—. Es vuestro compatriota quien lo está. Le encontré golpeando a este negro, Friday. ¡Le daba puntapiés en la cara y en el pecho! Yo intervine. Él me llamó maldito entrometido, yanqui asqueroso. Entonces le zumbé.
—Friday, ¿qué hacÃas tú con Ormiston? —preguntó Slyter, malhumorado., —Negro contar más tarde —contestó Friday con su lenguaje defectuoso. Y se alejó con paso majestuoso hacia el grupo de gente, en donde Sterl vio que Leslie trataba en vano de detenerle.