Senda de héroes
Senda de héroes Mientras tanto, Ormiston se habÃa puesto en pie tambaleándose sobre las inseguras piernas y luciendo un ojo amoratado, que empezaba a hincharse.
—¿Dónde está el yanqui... ese que me pegó? —dijo escupiendo las palabras.
Dann le puso una mano encima con gesto apaciguador.
—Amigo, estás borracho.
Pero Sterl se enfrentó con él.
—¡Saca la pistola, si llevas!
Ormiston apartó a Dann de un violento empujón.
Este último hizo un ademán a la turba de gente al mismo tiempo que gritaba:
—¡Dejad libre la calle!