Senda de héroes
Senda de héroes —Seguiremos —añadió Sterl con un tono que valÃa tanto como una prenda—. Pero ¿han conducido ganado alguna vez a través de un terreno virgen y difÃcil, durante meses interminables, soportando todos los rudos golpes que una comarca desolada puede asestarnos?
—No, Hazelton, nunca hemos participado en una travesÃa que mereciera tal nombre —contestó Dann—. Pero mi hermano Eric sà la hizo. No sé si porque está demasiado curtido y es insensible o porque no quiere que las conozca, siempre aminora las dificultades. Lo que pasa es que Eric ha fracasado en varias empresas que habÃa emprendido en Queensland.
—¿Quieren un consejo?
Dann movió la leonina cabeza en señal afirmativa.
—¡Cierto que sÃ! Ahora serÃa demasiado tarde aunque quisiera volverme atrás; quizá la Providencia os ha enviado a vosotros, jinetes del Oeste, para ayudarnos. Y volviendo a lo más importante, explicadme por qué clase de terreno habéis conducido ganado; qué distancia habÃa; cuáles eran los obstáculos que se presentaban; cómo os las arreglasteis.