Senda de héroes
Senda de héroes —Construiremos una pequeña habitación en la parte delantera, detrás del asiento —continuó el vaquero—. Lo hice otras veces. Un carromato puede convertirse en un albergue verdaderamente confortable. Considerando todo el equipaje de ustedes...
De pronto, fueron interrumpidos por una carcajada juguetona que llegó repetidamente desde el exterior.
—Es Jack, que está increpando a otros cocaburras —se apresuró a declarar Leslie—. Venid a verle.
Salieron todos al exterior, y encontraron a Friday, el negro, de pie bajo uno de los árboles gomeros, con la mirada fija en las ramas y sosteniendo en una mano un extraño palo terminado en una punta oval y en la otra una larga lanza.
Leslie comentó gravemente:
—Friday trae su wommera, el palo que usa para arrojar la lanza. Esto no augura nada bueno para Ormiston.
En aquel preciso momento un pájaro de color pardo y blanco bajó revoloteando del árbol hasta posarse en la lanza del negro.
—Ése es Jack —exclamó Leslie.
Se trataba de un ave más bien corta, con las patas articuladas muy atrás, la cabeza grande y fuerte pico.