Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —¡Ah! ¿Y por eso se comportan ustedes de una manera tan extraña?
—¿Extraña?
—Sí, he dicho extraña.
—Queríamos librarnos de peligros, desconocido.
—¿Sí? Si me han tomado ustedes por un bandido, se engañan.
—Me alegro de saberlo. ¿Quién puede ser usted?
—Soy un vaquero sin trabajo. Estoy cansado y hambriento, y mi caballo cojea.
—¿De dónde es usted?
—De Texas.
—¡Demonios! Hasta un muerto podría decirlo. ¿De dónde viene usted?
—De Montana. Vengo en línea recta como el vuelo de un halcón.
—¿Y qué viene a buscar aquí?
—Señor, si no estuviera cansado y no tuviera hambre, no le perdonaría tantas preguntas.
No voy a ningún sitio concretamente. ¿Qué distancia hay hasta Las Ánimas?
—Para un caballo cansado, toda una noche de camino.
—¿No hay ninguna ganadería por aquí cerca?
—Ninguna. El rancho más próximo es «Sombreros Gemelos», que está a tres millas de la ciudad.