Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —¡Maldición! —se dijo insatisfecho—. ¡TodavÃa podrÃa mejorar mi aspecto..., pero no es malo del todo...!
Cuando se abotonó la nueva chaqueta gris descubrió que únicamente asomaba bajo su borde inferior la punta de la funda del revólver que se habÃa colocado con el cinturón a cierta altura. Esto le produjo gran satisfacción; pero cuando salió para dirigirse a «Sombreros Gemelos» dejó abierta la chaqueta y volvió a colocarse la pistola a la altura a que siempre la habÃa llevado.