Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —No, cuando no me conviene —replicó Inskip—. ¿Qué va usted a hacer, Bodkin?
—Voy a dejar terminada esta cuestión ahora mismo —contestó el agente con enojo—. Y si no quieres que quede lesionado tu orgullo de tejano, lo mejor que podrás hacer será no ver lo que va a suceder.
—Soy muy sensible; eso es lo que sucede —dijo Inskip lentamente.
Brazos comprendió cuál era la jugada que se preparaba y cuán pequeñas eran las probabilidades que tenÃa de salvar la vida. Estas probabilidades se encarnaban en Inskip.
Durante un horroroso momento Brazos se vio precisado a luchar contra la opresión de su corazón y contra las nieblas enloquecedoras que se apoderaban de su pensamiento. A este estado sucedió otro de desesperado esfuerzo de voluntad, de valor, durante el cual el joven vaquero discurrió acerca de sus ilimitados recursos, de los recursos que habÃa utilizado al hallarse en situaciones tan peligrosas como aquélla, que eran las que le habÃan servido para engendrar la inextinguible llama de su espÃritu. TenÃa que haber una ocasión para él, tenÃa que presentársele; y cuando asà sucediera, Brazos deberÃa aprovecharla con la rapidez del relámpago.