Sombreros gemelos
Sombreros gemelos Inskip era el único de los hombres, además de Brazos, que no habÃa desmontado. Los demás habÃan dejado a un lado los rifles y las pistolas para agruparse detrás de Barsh y terminar pronto de realizar la repugnante tarea que se les ordenaba.
—Bodkin —dijo—, es posible que ese vaquero tenga madre o novia, y que quiera enviarles algún mensaje antes de morir.
—¡Infiernos! ¡Que lo diga pronto, si quiere!
—Vaquero, ¿quieres decirme quién eres y a quién quieres enviar algún mensaje? —preguntó con calma Inskip.
—¡SÃ! Pero no quiero que lo oiga ese granuja.
—Bien, en ese caso, puedes decÃrmelo a mà solo —contestó Inskip; y aproximó el caballo hacia el de Brazos.
—¡Oye, Inskip...! ¡No te acerques tanto! —aulló Bodkin.
El tejano se inclinó y dijo a Brazos en voz baja y rápida:
—¡Coge mis pistolas! Pero no mates más que en el caso de que sea absolutamente preciso.
Las manos de Brazos, que parecÃan dos garras, se movieron con gran rapidez. En el momento en que el vaquero agarraba las dos pistolas, Inskip espoleó su caballo y se alejó del grupo.