Una Mujer indomable

Una Mujer indomable

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En muchas ocasiones, ambos se veían forzados a encerrarse en su cabaña a causa de la presencia de tormentas eléctricas. A medida que los días se hacían más sofocantes, las tormentas aumentaban en frecuencia e intensidad. El cielo era azul y unas blancas naves, que eran las nubes, lo surcaban. Luego, algunas de ellas ennegrecían y lo cubrían de una oscura mortaja. Los rayos, desgarrados y rotos, y los truenos, de una violencia que solamente se conocía en Arizona, despertaban los antiguos temores de Lucinda a las tormentas. Y tal temor aumentaba en proporción a la cantidad y la viveza de los zigzagueos de fuego y la intensidad de los retumbantes sonidos. El choque de un rayo contra un pino, que se rajaba y doblaba, añadía materialidad a la amenaza de la tormenta, del mismo modo que el restallante sonido que rebotaba de lado a lado del desfiladero. El olor a azufre precedía siempre al olor a madera quemada. La lluvia caía a torrentes sobre el tejado de la cabaña.

—No hay motivos para asustarse, esposa —decía imperturbablemente Logan mientras miraba a través del hueco de la puerta—. El rayo jamás cae en el fondo de un desfiladero. Ésa es otra de las buenas características de nuestro hogar.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker