Una Mujer indomable

Una Mujer indomable

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El período de tormentas duraba menos de un mes. Para Logan, lo peor de sus efectos era que derribaba su maíz y arrastraba la tierra que cubría las raíces de sus habichuelas. Las tormentas eran seguidas por una temporada de calor. Cada día era más caluroso que el precedente. El calor rebotaba en las masas rocosas y demostraba que Logan había plantado su maíz en lugar poco apropiado y que no había tenido en cuenta la temporada de calores. Su terreno de habichuelas se agostó. Sus medio maduras verduras se marchitaron como bajo los efectos del calor de un horno. Sus nabos amarillearon, y finalmente, sus diez acres de maíz, sobre el cual se había inafanosamente jornadas enteras y que habían constituido su orgullo, se cubrieron de un color pardo y se secaron.

Huett se entristeció grandemente al ver la destrucción de sus queridas plantaciones. La catástrofe le dolió tanto como las depredaciones de que era objeto su ganado. Su primera manada de reses..., su primera temporada de trabajo agrícola..., ¡todo perdido!

—Pero, querido esposo, mira a nuestro hijo. ¡Mira al pequeño George Washington! —exclamó Lucinda, que oraba por pronunciar las palabras apropiadas para renovar el valor de aquel hombre testarudo y derrotado.

Logan gritó, como si pretendiera que su voz llegase al cielo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker