Una Mujer indomable
Una Mujer indomable —SÃ, iré. ¿No pensarás que voy a dejarte sola ante aquella cuadrilla de hombres, verdad...? Pero no quiero llevar unos pantalones ceñidos y unas botas cuando puedo estar más cómodo vestido con piel de ante. Bárbara, voy a ganar la caza de patos.
—¡Claro! ¡No hay duda de que serás el vencedor...! Pero, Abe, por favor, vÃstete de gala y ten el aspecto... de los demás. No podrás bailar calzado de mocasines.
—Como no podré bailar, será con botas o zapatos.
—SÃ, podrás.
—De todos modos, nunca tengo muchas ocasiones de bailar contigo.
—Esta noche las tendrás. Por favor, Abe... Te lo prometo.
—No hay necesidad de que me halagues, Bárbara, aun cuando te lo agradezco mucho... Pero, ¡demonios!, nunca he sido buen bailador, Bárbara.
—Ni lo eres malo, tampoco, Abe. Claro es que no eres un bailarÃn tan perfecto como George...