Una Mujer indomable
Una Mujer indomable ¡Piensa en lo muchÃsimo más grave que habrÃa sido tu situación! Tuviste mucha suerte, sin duda, al venir a parar a manos de mamá. ¿Dónde podrÃas tú, o cualquier otro niño, haber encontrado a una madre como ella...? Y para nosotros ha sido una dicha el tenerte por hermana, Bárbara. Pero esto..., lo que ahora sabemos..., es maravilloso..., ¡puesto que ahora podrás casarte con nosotros! La cándida observación rompió, por lo menos, la trágica tensión e hizo que el rubor empurpurase las mejillas de Bárbara.
—Hijo mÃo, aun cuando serÃa maravilloso, como has dicho, es imposible que Bárbara se case con todos vosotros —dijo Lucinda con una sonrisa que igualó a la de Logan. ¡Qué carga más pesada parecÃa haberse desprendido de su conciencia! Y, bien visto, cuando habÃa sido revelado, el secreto no parecÃa tan terrible, tan devastador. La absoluta certidumbre del lugar que ocupaba en aquella familia habÃa confortado a Bárbara. El dolor desaparecÃa con el paso del tiempo, y acaso también el recuerdo.
—Eso serÃa practicar el mormonismo por parte de la mujer —dijo Grant jovialmente—. Ésa es mi opinión, Bárbara. Pero podrás elegir libremente.
Espero que podré vencer a George y á Abe en esta cuestión.